Decidí armarme de valor
y tomar las riendas de mi vida.
Escogí no darme por vencida,
preferí nadar contra la corriente
y reunir fuerzas de los escombros.

Confió en Dios
y se que la tormenta cesará,
se que no será fácil,
pero tampoco imposible.

Tengo sueños por realizar,
metas por alcanzar
y lecciones que aprender.

Se que voy rumbo a mi destino
y puedo ver la luz al final del camino.

¡NO! La vida no es color de rosa
pero a pesar de todo vale la pena vivir…